Antología de Sociología: Crónicas y estudios del Valle de Laboyos (Compendio).

El siguiente compendio reúne una serie de observaciones sociológicas de campo. 

TABLA DE CONTENIDO (COMPENDIO ACTUALIZADO):

PARTE I: MICRO-SOCIOLOGÍA Y VIDA COTIDIANA
1. La Cultura del Atropello (Caso Estacionamiento).
2. El Celular, Narciso y un Beso Falaz (Fenomenología del Sujeto Digital).
3. La Paranoia del Pito (Caso Mecánicos y Espacio Público).

PARTE II: DINÁMICAS TERRITORIALES Y RIESGO 
4. Fenomenología Digital (Caso Bruja del Laboyos). 
5. "Cárcel o Cementerio": La Política de Seguridad Fallida en Pitalito. 
6. La Bomba de Tiempo Silenciosa (Crisis Ambiental en el Macizo).
7. Yo lo Maté Porque me Ofendió y Éramos Amigos (articulo sintesis 2026)
 
 PARTE III: Otros estudios
8. El Relato de Roberto R. y su Entrevista con Extraterrestres, Liberado en Pitalito
 
 
 
 
PARTE I: MICRO-SOCIOLOGÍA Y VIDA COTIDIANA


1.- Del capó rayado al 'usted no sabe quién soy yo': ¿Vivimos en la Cultura del Atropello?


Por: Felipe Narváez G.
Docente Universidad Surcolombiana
 

Introducción

Ayer dejé el coche mal estacionado frente a un garaje, a solo veinte metros de una estación de policía. El dueño de casa, en lugar de recurrir al agente que tenía al lado —una opción cívica y sencilla—, optó por escribir un letrero inmenso con marcador agresivo en el capó. Este pequeño incidente, trivial en apariencia, es un síntoma de una disfunción mayor: la normalización de lo que podríamos llamar la Cultura del Atropello. ¿Qué lleva a una persona a preferir la confrontación y la agresión física al diálogo, el insulto a la norma, y la intolerancia al respeto? La respuesta, me temo, se encuentra en una lógica cultural que ha permeado nuestra sociedad mucho más de lo que estamos dispuestos a admitir.

Génesis de una Narcocultura

Aunque un historiador erudito podría rastrear los orígenes de esta conducta hasta la violencia de la Conquista y la Colonia, para nuestro propósito basta con retroceder a la década de los ochenta. Fue entonces cuando las ciencias sociales comenzaron a analizar un nuevo ethos modelado por una élite económica surgida del narcotráfico. Bajo su lógica, todo —y todos— tenía un precio. La dignidad humana deja de ser un valor intrínseco; los rostros se convierten en una mercancía más, disponible para el consumo. Rincón (2009) ha denominado a este fenómeno "narcocultura": una matriz de valores donde la ostentación, la violencia como atajo y el desprecio por la legalidad se convirtieron en modelos aspiracionales. Un arquetipo que singulariza este contexto es la presencia de prostitutas —o "prepagos", en la jerga local— como acompañantes habituales, exhibidas no como personas, sino como trofeos que validan un estatus.

Esta cultura mafiosa, que puede parecer lejana y cinematográfica, es en realidad la expresión más descarnada de un modelo neoliberal extremo que ha permeado silenciosamente nuestra interacción cotidiana. Este escenario social particular crea las condiciones de posibilidad para que se exprese la Cultura del Atropello: la "paloterapia" como solución vecinal, el insulto como primera respuesta en el tráfico, la amenaza velada que envenena la convivencia o la bala "perdida" que nace de la intolerancia...

El Lenguaje como Herramienta de Exclusión

Este impulso violento se legitima a través de un lenguaje propio, una especie de orden terapéutico totalitario que se ha instalado en lo cotidiano. Como señala Valencia Rojas (2014), el lenguaje puede construir realidades autoritarias que justifican la eliminación del otro. Así, expresiones como "hay que hacer limpieza social", "hay que eliminar a esos parásitos" o un simple "no sea gonorrea" dejan de ser metáforas y se convierten en un manual de instrucciones para la acción. La violencia se disfraza de sanación; el atropello, de terapia de choque.

En esta lógica, el disenso es una enfermedad que debe ser erradicada. Fusaro (2019) argumenta que el orden neoliberal impone un "pensamiento único" donde no hay espacio para la discordia. El que piensa diferente no es un interlocutor, sino un obstáculo. Esta anulación del debate se extiende al totalitarismo de lo cotidiano: el discordante debe ser ignorado, agredido o eliminado. La imposibilidad del trámite cívico surge de la inexistencia del "otro" como sujeto. En su lugar, solo queda el objeto: la "prepago" como bien de consumo, el coche como una extensión sagrada de la propiedad, o el vecino como un potencial invasor...

La Fragilidad de la Dignidad en la Modernidad Líquida

"Nadie puede atropellar la dignidad sin envilecerse", escribe Gómá Lanzón (2019). La Cultura del Atropello invierte esta máxima. Su justificación implícita, inspirada en la "modernidad líquida" de Bauman (2003), es: "Puedo atropellar la dignidad del otro porque este no es un igual, sino una cosa fluida; hoy está, mañana no, y por lo tanto puede ser superado o sometido al instante". Es una lógica que se nutre de la arrogancia, de un estatus —real, relacional o imaginario— que se impone a través de la intimidación.

Así, la anécdota del coche mal estacionado deja de ser una simple molestia para convertirse en el reflejo de una sociedad que ha internalizado la agresión como lenguaje. Se ha vuelto una expresión cultural de valor social, encapsulada en frases como "yo no me dejo huevonear de nadie" o "a mí nadie me la monta". La lógica del narco —"plata o plomo"— se ha transfigurado en una versión cotidiana y aparentemente menor: el atropello, como una salida ciega y antidialógica. Vivimos con el temor latente a ese ejercicio momentáneo de poder, ejercido por un cualquiera sobre otro cualquiera. Y en el silencio de los que escapamos "bien librados", reside la complicidad que ha permitido que esta cultura se legitime, hasta convertirse en una acción social presente en millones de interacciones cotidianas en Colombia.

Referencias BibliográficasBauman, Z. (2003). Modernidad líquida (M. Mirans, Trad.). Fondo de Cultura Económica.

- Fusaro, D. (2018). ¡Bienvenido, Marx!: El renacimiento de un pensamiento revolucionario. El Viejo Topo.

- Fusaro, D. (2019). Pensar diferente: Filosofía del disenso. Ediciones Fiel a la Razón.
- Gómá Lanzón, J. (2019). La imagen de tu vida. Galaxia Gutenberg.
- Rincón, O. (2009). Narcoestética y narcocultura en narcolombia. Revista de Estudios Sociales, (33), 12-23. https://doi.org/10.7440/res33.2009.01
- Valencia Rojas, J. A. (2014). Violencia, lenguaje y periodismo: reflexiones desde la sociología del lenguaje. Revista Colombiana de Sociología, 37(1), 133-156.

NOTA DE PREPRINT (VERSIÓN 1.0): El siguiente documento es un Borrador de Trabajo (Working Paper) en fase de desarrollo. Se publica en este repositorio para asegurar el registro de propiedad intelectual y la trazabilidad de la idea original (Timestamp). Su contenido es susceptible de revisiones, ampliaciones y correcciones futuras. Se prohíbe su cita como documento finalizado sin consultar al autor. 
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2.- El Celular, Narciso y un Beso Falaz 

Por: Luis Felipe Narváez G. Sociólogo, Universidad del Valle (Colombia). Magíster en Marketing, Universidad Autónoma de Barcelona (España). Docente, Universidad Surcolombiana.


Resumen (Abstract)

Este ensayo aborda la reconfiguración del sujeto social en la posmodernidad a partir del uso del teléfono móvil, examinando la tensión entre la inmediatez algorítmica y la experiencia auténtica. A través de una entrevista etnográfica desestructurada de caso con un sujeto focal, el análisis se centra en cómo la cultura digital promueve la emergencia del Narciso y del Yo Consumo, fenómenos descritos por Lipovetsky y Bauman, respectivamente. La investigación contrasta el Homo Sapiens (contemplativo) con el Homo Attentionalis, un perfil hiperactivo y superficializado que sufre una involución cognitiva al sustituir el lenguaje complejo por símbolos y la reflexión por la respuesta inmediata. La narrativa culmina con la desilusión del encuentro presencial —el "beso falaz"—, que confirma el fracaso de la promesa virtual de la mercancía construida en el selfie y el algoritmo. Se concluye que la extensión biológica del celular diluye la pertenencia a la tribu y la posibilidad de la serendipia real, dejando al individuo en una ficción impulsada por el consumo y la validación inmediata.

Palabras clave: Narcisismo Digital, Homo Attentionalis, Inmediatez, Yo Consumo, Modernidad Líquida, Entrevista Etnográfica, Yo-céntrico.


Abstract

This essay addresses the reconfiguration of the social subject in postmodernity based on mobile phone use, examining the tension between algorithmic immediacy and authentic experience. Through an unstructured ethnographic case interview with a focal subject, the analysis focuses on how digital culture promotes the emergence of Narcissus and the Consumption Self (Yo Consumo), phenomena described by Lipovetsky and Bauman, respectively. The research contrasts the Homo Sapiens (contemplative) with the Homo Attentionalis, a hyperactive and superficial profile that undergoes cognitive involution by replacing complex language with symbols and reflection with immediate response. The narrative culminates in the disillusionment of the face-to-face encounter—the "fallacious kiss" (beso falaz)—which confirms the failure of the virtual promise of the commodity constructed in the selfie and the algorithm. It is concluded that the biological extension of the cell phone dilutes belonging to the tribe and the possibility of real serendipity, leaving the individual in a fiction driven by consumption and immediate validation.

Keywords: Digital Narcissism, Homo Attentionalis, Immediacy, Consumption Self, Liquid Modernity, Ethnographic Interview, Egocentric Self.

 



El Celular, Narciso y un Beso Falaz

El presente ensayo aborda la transformación del individuo en la sociedad posmoderna, examinando cómo la tecnología móvil y la cultura del consumo inmediato subvierten los mecanismos de la reflexión y la vinculación social. A través de una entrevista etnográfica desestructurada de caso, se analizan los efectos de esta inmediatez en la construcción del yo narcisista y su conflicto con la experiencia real, una dinámica que culmina en el desencanto de la promesa digital.

Esta semana, al cruzar el umbral de mi casa, encontré a un amigo absorto en su rutina digital, entretenido en conversaciones de WhatsApp con contactos de Tinder (plataforma popular para citas y encuentros). Se acerca a la rejilla:

— "Feli, ¿cómo le va?", me saluda.

— Usted de nuevo por la línea Tinder —le respondo.

— "Sí, esta es la buena vida de célibe que llevo" —con una sonrisita pícara, extiende su brazo, celular en mano, hacia mí y dice:

— "Oiga, mire las fotos que me mandó esta mujer, severos..., ¿sí o no?"

Respiro profundo y, por supuesto, mi vista experimenta una decepción ante esa imagen femenina vista como deseo; la calidad y la estética corporal de esa mujer, marcada como mercancía, para mi alegre vecino, eran lo virtual comunicado construido en la realidad inmediata. Pero mi amigo no se desprende del celular; sigue jugando con él hasta que, sin mirar para ningún lado, solo su pantalla, se pierde en los confines de la puerta de su casa.

En todos los espacios sociales, el individuo se posiciona y se instituye en el celular; este ya no es un mero accesorio de carga, sino una extensión "biológica" del cuerpo de la cual parece imposible desprenderse. En la noche y el día, lo llevan en uso a los espacios del aseo personal. El celular no se adecúa al cuerpo, es el cuerpo el que se debe acomodar al celular. Entonces, observamos individuos donde el dispositivo es más importante que el uso adecuado de la mano, tanto en el ámbito laboral como en la vida cotidiana. Tampoco parece importar que se juegue contra la integridad de mis sobrinos, hijos o amigos al conducir un automóvil vía a San Agustín o una motocicleta por la Avenida Pastrana Borrero; el celular debe tenerse en la mano como parte integral del Yo.

Al día siguiente, volví a ver a mi amigo. Estaba de excelente humor: viajaba a una ciudad remota para el reconocimiento presencial de esa mujer que, para su eros, debía ser "amada". Su percepción la concebía como culta y apasionada; estaba idealizada. Una semana después, el hombre apareció sobre la acera de la casa, pidiendo las llaves de la motocicleta. Lo miré detenidamente; tenía la cara de aburrido y expresaba dolor con cualquier movimiento muscular que hiciera.

— ¿Cómo le fue en el viaje? —le pregunté.

— "Estuvimos en Cartagena y luego Santa Marta."

— ¿Y cómo le fue con la chica Tinder? ¿Siguen adelante con la relación?

— "Es demasiado culta para mí," replicó. "Jamás me habían sometido a tantas exigencias… No, no funciona. Me despidí de ella con un beso falaz."

Luego, con un cambio de tono, añadió: "Extraño a esa mujer que conocí una noche caminando por la carrera Quinta con Calle Séptima, entrando al Bar Los Corceles, y sin más, en su mirada, supe que era la precisa. Pero usted sabe, Feli, que ella se fue y no volverá" —respondió. Una reminiscencia extrañada de una historia pasada construida en la experiencia vivida; tuvo la oportunidad de ser, en la casualidad (ese momento de serendipia vivida), no mediada ni manipulada por el aparato digital y su algoritmo. Su mirada, puesta y perdida en el bosque que nos acompañaba, hacía indudable que el bosque con sus árboles era el único objeto real que existía en medio del diálogo.

En última instancia, el "beso falaz" se revela como la confirmación de que la mercancía construida en la inmediatez virtual, al ser confrontada con la complejidad de la realidad, no puede sostener la promesa del deseo, llevando al fracaso del Yo-céntrico. De modo revelador, según Lipovetsky (2000), se trata de un individuo que vive en el “presente, solo en el presente y no en función de la memoria, el pasado y el futuro; es esa pérdida de continuidad histórica,” esa erosión del sentimiento de pertenencia a una “sucesión de generaciones enraizadas en el pasado y que se prolonga en el futuro”. Es aquí donde se funda el Narciso y se pierde el sentido de pertenencia a la tribu, adoptando la consigna: “donde está lo mío” o “solo me interesa lo que es mío.” El Otro es de un solo uso y, por lo tanto, desechable si no es funcional para los objetivos del Yo Consumo y fluido (Bauman, 1999), un yo cambiante y sin carácter.

Además, esto ocurre a costa de la integridad corporal del Yo y del Otro. El Otro es relegado a un estatus accesorio ante la obstinación del Yo, que se extiende más allá de la precaución. Se fundamenta así un presente inmediato que anula el concepto mínimo de posteridad e invalida las máximas cautelares: "esto puede suceder", "debo analizar", "lo voy a pensar". La acción humana se juega más por impulso o una mera intuición emocional de respuestas inmediatas. Ese Yo, que necesita una interlocución o respuesta inmediata positiva, se percibe imprescindible: el mundo lo necesita y debe ser notificado, aunque se "muera en el intento." El Narciso se edifica en la ficción para sí mismo, subvirtiendo los mecanismos evolutivos de la especie humana orientados a la preservación de la propia progenie y la cooperación a través de un lenguaje flexible y muy elaborado. Este cambio de conducta implica una involución de sentido cognitivo. Harari (2014) señala que la riqueza léxica, crucial para la cooperación y el desarrollo social del Homo Sapiens, se está perdiendo: “Si no podemos hablar de algo, no podemos comprenderlo. Y si no podemos comprenderlo, no podemos corregirlo” (p. 433). Para el Yo Consumo, él mismo es imprescindible y necesario: “si no contesto el otro me mata”; o, puede ser que si no le contestan, están conspirando contra él: “mi novio(a) no me contesta, eso quiere decir, sin lugar a dudas, que está en romances con la otra.” Es una terrible construcción de "miedo" que exige respuesta. La relación de control social se trasvasa del Estado al ser en su propio imaginario y marco mental enajenado al circuito global de las mercancías, asociado a valores morales que se ofertan de modo efímero para ser adoptados por los laboyanos – ciudadanos globales que se configuran "líquidos" (Bauman, 1999) y de "icopor" (una metáfora de la personalidad refractaria, aislada, ligera e indiferente). El Yo Consumo se juega en un imperativo, vive en una escena de la realidad virtual —con el poder aislante del "icopor"—, un Yo posado, indiferente al compromiso y a la relación con una comunidad que traza objetivos comunes: "todo me vale huevo." Es una especie de patología de "autismo blando" donde se superponen una red de apariencias de un ser ahistórico y atemporal. Solo se vislumbra un pantallazo, un flash o un sonoro timbre que actúa como interruptor de control automático para posar en su propia imagen "like": "¡Hola, nene!" (Anotación marginal: es curioso cómo se tiende a determinar al Otro como si fuese un menor de edad).

El Yo Consumo se define como una integral de la personalidad que delega sus múltiples elementos a la ruleta de las mercancías ofertadas y edificadas en las relaciones simbólicas del estatus social, con el dispositivo que configura una nueva relación; la paciencia no cuenta, es la inmediatez dual de inquietudes-preguntas y respuestas. Esto se ha convertido en una hora cero donde el tiempo no cuenta, determinado por la atención inmediata: hemos pasado del Homo Sapiens (el del saber) al Homo Attentionalis. En este contexto, el pensamiento contemplativo, esencial para la experiencia humana, se desvanece, tal como lo describe Han (2014): “Lo contemplativo es lo contrario de lo activo. El exceso de actividad, de hiperactividad, en la que se inscribe la sociedad de la inmediatez, impide toda relación contemplativa con el mundo” (p. 11). Hemos perdido al hombre etnocéntrico, como fuente de autoestima colectiva y singularidad universal, a un hombre "Yo-céntrico", donde solo cuento yo y nada más, homogéneo. No hay mediación cultural, solo imagen, manipulación y mercado del dato posteado. Se perdió el hombre que se referencia en la tribu y la historia con tiempos, reflexivo como medio de trascender cognitivamente en relacionarse y posicionarse con la naturaleza y el universo. Hemos entrado de modo irrevocable a la autopista virtualizante y vertiginosa, donde el ser humano en la incertidumbre, impaciente de información digital a la medida del mercado, sin un vínculo humanista de lo comunitario, es hoy solo ficción de lo que copia, posa o simula, evitando cualquier mayor esfuerzo cognitivo.


Referencias Bibliográficas

Baudrillard, J. (2009). La sociedad de consumo. Siglo XXI.

Baudrillard, J. (2010). La ilusión vital. Siglo XXI.

Bauman, Z. (1999). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica.

Han, B. C. (2014). La sociedad del cansancio. Herder Editorial.

Harari, Y. N. (2014). De animales a dioses: Breve historia de la humanidad. Debate.

Lipovetsky, G. (2000). La era del vacío: Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Anagrama.

NOTA DE PREPRINT (VERSIÓN 1.0): El siguiente documento es un Borrador de Trabajo (Working Paper) en fase de desarrollo. Se publica en este repositorio para asegurar el registro de propiedad intelectual y la trazabilidad de la idea original (Timestamp). Su contenido es susceptible de revisiones, ampliaciones y correcciones futuras. Se prohíbe su cita como documento finalizado sin consultar al autor.

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3. Pito y paranoia: contra los mecánicos en Pitalito


Por: Felipe Narváez G.

Pasé tres días en el inmenso centro urbano de Pitalito, en el sector comprendido entre la calle Tercera Sur y la calle Segunda, gestionando reparaciones para mi auto. La experiencia fue reveladora: descubrí un ecosistema de mecánicos y técnicos que trabajaban de forma cooperativa. Mientras unos ajustaban el motor, otros, a pocos metros, se encargaban de la suspensión. Lo encontré todo.

Sin embargo, lo que definía el ambiente no era el sonido de las herramientas, sino la estridencia incesante de los silbatos de la policía de tránsito, hostigando a los mecánicos en sus espacios de trabajo. Estos talleres, que desbordan la línea entre lo público y lo privado, viven bajo el sonido del pito. La paranoia colectiva era palpable; yo mismo la sentí. Me invadió el temor de que, solo por estar allí, la policía pudiera quitarme el carro, como si recibir el servicio fuera un acto ilegal. La sensación era clara: debía salir rápido de ese lugar. El efecto evidente es el riesgo de espantar a la clientela, que acude desde lugares cercanos y lejanos necesitada del servicio.

Teresa, una amiga de mi madre, reside en ese sector. Su casa, que antes tenía un valor puramente doméstico, está ahora rodeada por la actividad de los talleres y ella suele quejarse del movimiento. En una visita reciente, le comenté: "Teresita, no se queje. Su casa ya no tiene solo valor doméstico, sino un alto valor comercial". El clúster de mecánicos ha valorizado su terreno. Como se dice popularmente en la región, es "pan de cuajada".

Lo que Pitalito ha generado orgánicamente es un fenómeno económico clásico. Este centro de negocios interconectados es exactamente lo que el economista Michael Porter (1998) define como un "clúster" o agrupación: una concentración geográfica de negocios y servicios que comparten rasgos comunes y son complementarios. Según Porter, estos clústeres aumentan la productividad, estimulan la innovación y promueven la creación de nuevas empresas.

Son sitios donde se desarrollan sinergias conjuntas de producción e intercambio de conocimiento, desde mercadeo de repuestos hasta técnicos expertos de toda índole, venidos de toda Colombia para trabajar en este clúster —el técnico que me tejió la cabrilla es de Tumaco; el que forró los asientos, de Bogotá—. Pitalito, por su ubicación estratégica en el sur de Colombia, se ha convertido en un centro neurálgico para la mecánica de motos, carros, buses y camiones. Es un sector súper dinámico que genera empleo, contribuye con impuestos y aporta valor a la economía de servicios local seguramente como ningún otro.

Pese a esta vitalidad económica, a los responsables de la política pública laboyana, tanto de ayer como de hoy, parece obsesionarles la idea de trasladar este espacio vital a otro lado. Lo hacen a sabiendas de que los primeros perdedores serían los mismos dueños de los predios que hoy gozan de ese valor comercial. El abandono de estos lugares podría generar un vacío urbano, facilitando el deterioro y la aparición de "ollas" (zonas de microtráfico). Es un fenómeno de decadencia urbana documentado en otras ciudades tras intervenciones fallidas; basta recordar la trágica transformación del sector de "El Bronx" en Bogotá, que pasó de ser un área comercial a un símbolo de crisis social (Concejo de Bogotá, 2018).

En este sector, donde la dinámica atrae clientes no solo de Pitalito sino de otros departamentos, se recrea el conocimiento, la cooperación y la generación de riqueza, en una danza perfecta de clientes, negocios y técnicos expertos para prestar un servicio. En lugar de hostigar a este sector, la alcaldía y sus instituciones deberían hacer todo lo contrario: diseñar un espacio urbano que facilite e impulse su productividad.

La justificación oficial de la Alcaldía de Pitalito es la "recuperación del espacio público", un eufemismo que se apoya en un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que sueña con calles despejadas y aceras limpias. Es aquí donde emerge la disfunción burocrática, en los términos que describió el sociólogo Robert K. Merton (1957): la norma se impone de modo irracional sobre el servicio público concreto. Ese plan, diseñado en un despacho, es ciego a la realidad. No ve el ecosistema posfordista que describe Giddens (2006), ni el valor comercial del "pan de cuajada" que la misma Teresita ahora posee. La política del pito intenta imponer un orden estéril sobre una economía vibrante que solo pide que la dejen trabajar.

Esta situación revela una desconexión miope que impide encontrar un equilibrio armónico. Los hacedores de política parecen no ubicarse en el contexto de la globalización, que permite la movilidad espacial; estos clústeres son flexibles. Hoy están en Pitalito, mañana podrían no estarlo. Requieren cuidado desde la política pública. Si se van, el espacio que hoy es un sitio rico en trabajo y cooperación empresarial, podría convertirse en la "olla" urbana que tanto temen las autoridades. Irónicamente, la habrían creado ellos mismos.


Referencias

Concejo de Bogotá. (2018, 29 de mayo). Rescate del Bronx, hito del Siglo XXI en Bogotá. https://concejodebogota.gov.co/rescate-del-bronx-hito-del-siglo-xxi-en-bogota/concejo/2018-05-29/132859.php

Giddens, A. (2006). Sociology (5ª ed.). Polity Press.

Merton, R. K. (1957). Social theory and social structure (Rev. ed.). The Free Press.

Porter, M. E. (1998). On competition. Harvard Business School Press.


NOTA DE PREPRINT (VERSIÓN 1.0): El siguiente documento es un Borrador de Trabajo (Working Paper) en fase de desarrollo. Se publica en este repositorio para asegurar el registro de propiedad intelectual y la trazabilidad de la idea original (Timestamp). Su contenido es susceptible de revisiones, ampliaciones y correcciones futuras. Se prohíbe su cita como documento finalizado sin consultar al autor.


PARTE II: DINÁMICAS TERRITORIALES Y RIESGO 


4. La Bruja Digital del Laboyos: Cómo un pueblo colombiano se convirtió en el epicentro global de la brujería online -2- 

Título del Artículo: La Bruja Digital del Laboyos: Cómo un pueblo colombiano se convirtió en el epicentro global de la brujería online

Title in English: The Digital Witch of Laboyos: How a Colombian Town Became the Global Epicenter of Online Witchcraft

Autor: Luis Felipe Narvaez Galindez

ORCID: https://orcid.org/0009-0008-8080-8021

Afiliación Institucional: Universidad Surcolombiana, Colombia

Correo Electrónico: felipe.narvaez@usco.edu.co


Resumen

Este artículo analiza el surgimiento y la consolidación de Pitalito (Valle de Laboyos, Colombia) como un epicentro transnacional de servicios de brujería digital. A través de un enfoque socio-antropológico, se examina cómo las ansiedades de la "sociedad del riesgo" (Ulrich Beck) y la "modernidad líquida" (Zygmunt Bauman) generan una demanda persistente de soluciones mágicas ante la incertidumbre afectiva y laboral. El estudio describe la praxis del "Call Center Esotérico", un modelo de negocio que adapta rituales tradicionales a la lógica de la "sociedad red" (Manuel Castells), transformando la función social de la brujería en un producto de consumo. Se argumenta que, si bien la estructura simbólica de la magia permanece, su propósito se reconfigura hacia el lucro, alterando su marco ético. Finalmente, se identifican los factores clave del éxito de Pitalito —capital lingüístico, ecosistema técnico-comercial y acervo cultural— y se discute el futuro de esta economía de servicios en la encrucijada entre la innovación económica y la tolerancia social.

Palabras clave: Brujería, magia, antropología, sociología, sociedad red, Pitalito, economía de servicios.

Abstract

This article analyzes the emergence and consolidation of Pitalito (Laboyos Valley, Colombia) as a transnational epicenter for digital witchcraft services. Through a socio-anthropological approach, it examines how the anxieties of the "risk society" (Ulrich Beck) and "liquid modernity" (Zygmunt Bauman) create a persistent demand for magical solutions in the face of emotional and professional uncertainty. The study describes the praxis of the "Esoteric Call Center," a business model that adapts traditional rituals to the logic of the "network society" (Manuel Castells), transforming the social function of witchcraft into a consumer product. It is argued that while the symbolic structure of magic remains, its purpose is reconfigured towards profit, altering its ethical framework. Finally, the key factors for Pitalito's success—linguistic capital, a technical-commercial ecosystem, and cultural heritage—are identified, and the future of this service economy is discussed at the crossroads of economic innovation and social tolerance.

Keywords: Witchcraft, magic, anthropology, sociology, network society, Pitalito, service economy.


Introducción

En las últimas décadas, ha emergido públicamente en el ámbito urbano de Pitalito (Valle de Laboyos) un nuevo oficio que ha captado la atención pública: el brujo. Debido a su notable capacidad económica y a la conformación de grupos organizados, se han consolidado como un sector económico con incidencia en otras áreas locales. Este fenómeno, que articula la práctica mágica con la sociedad de consumo y su convergencia en mercados internacionales, demanda un estudio desde las diversas vertientes de las ciencias sociales para comprenderlo más allá de los prejuicios y estereotipos morales o religiosos. Se propone abordarlo desde una visión de la imaginación sociológica (Mills, 1961), que permite conectar las inquietudes personales de una población posmoderna, llena de incertidumbres y en busca de respuestas por fuera del marco racional, con las grandes transformaciones sociales que le dan forma.

Por lo tanto, este artículo busca responder a la pregunta: ¿cuáles son los orígenes, la evolución espacial y los factores clave (oficio, herramientas, conocimiento) que han permitido a estas prácticas mágicas, denominadas localmente como brujería, insertarse con éxito en una economía globalizada?

Metodología

La presente investigación se basa en un enfoque cualitativo de carácter etnográfico y documental. Se realizaron entrevistas abiertas y semiestructuradas con practicantes del oficio de brujo y personas de su entorno en el Valle de Laboyos. Adicionalmente, se llevó a cabo trabajo de campo mediante observación no participante en el espacio urbano, identificando la ubicación y dinámica de los negocios de medicinas alternativas. Esta observación se extendió a espacios públicos, como los mercados en días festivos, para analizar las prácticas de los "culebreros" y a los medios radiales locales. Finalmente, el análisis se complementa con una revisión documental y bibliográfica de fuentes académicas y periodísticas que abordan el fenómeno de la brujería y su mercantilización.

Texto Completo del Artículo

Mientras el mundo busca certezas en los datos y la tecnología, una de las economías de servicios más singulares del siglo XXI ha florecido en un lugar inesperado: Pitalito, en el corazón del Valle de Laboyos, Colombia. El fenómeno nació en los años 80, cuando los primeros brujos de la región, conocidos como "Los Forcheros", migraron a México. Sin embargo, lo que antes requería un desplazamiento físico, hoy se ha transformado en un imperio digital con alcance transnacional. Este auge no es una simple anécdota, sino la manifestación moderna de una necesidad humana ancestral. Como señalan antropólogos como Conrad Phillip Kottak, la magia o la brujería no es solo un conjunto de rituales; es una técnica para dar sentido al mundo, un sistema que atiende tanto las necesidades cognitivas (explicaciones) como las emocionales. Su función, como observó el célebre antropólogo Bronisław Malinowski en su estudio sobre los isleños de las Trobriand, no es competir con la razón, sino prosperar allí donde el control humano termina y comienza la incertidumbre. La gente recurre a la Brujería no cuando las cosas son seguras, sino cuando se enfrenta al azar, al riesgo y a lo incontrolable.

Si la Brujería es un antídoto para la incertidumbre, nuestra era es su caldo de cultivo perfecto. Vivimos en lo que el sociólogo Ulrich Beck denominó la "sociedad del riesgo", donde la precariedad laboral, la fragilidad de los servicios públicos y la inestabilidad de los afectos son la norma. Esta ansiedad se manifiesta de múltiples formas; por ejemplo, en el campo de la salud mental, donde cada vez más personas consultan servicios sin presentar un trastorno diagnosticable, buscando alivio a problemas de relación o laborales (Gómez Cotta, 2023). En paralelo, las relaciones románticas se han vuelto transitorias, "líquidas", como las describió Zygmunt Bauman; los amores de hoy pueden desvanecerse mañana como si fueran una mercancía. Ante este vacío, el individuo busca un poder —mágico, inexplicable, pero creíble— que le permita anclar lo que parece fugaz y darle un argumento a su existencia. Exige emocionalmente, como una pulsión final, una pócima mágica, un amarre, para que ese amante ido “vuelva de inmediato rendido a tus pies”. En estos contextos, el mercado de los servicios esotéricos no es una excentricidad, sino una demanda creciente e ineludible.

Es precisamente en respuesta a esta demanda que se articula la praxis del brujo laboyano del siglo XXI a través del modelo del “Call Center Esotérico”, cuyo fin principal es la obtención de beneficios de capital. Esta práctica se refiere al uso de técnicas que se perciben como sobrenaturales, incluyendo hechizos y fórmulas que invocan deidades o fuerzas impersonales locales (ej. “¡por los dioses del Pericongo y del Guarapas te vas a sanar!”), junto a trucos y puestas en escena para cautivar al cliente a través de una conserjería mágica digital. El hecho de que esta práctica se adapte a una sociedad de mercado no la deja de definir como magia o brujería. Simplemente, se convierte en una expresión moderna y mercantilizada del mismo fenómeno, donde el mercado agudiza el conflicto interno de la práctica, poniendo el beneficio en contra de su fin tradicional (terapéutico, espiritual o social). El ritual se vuelve mercancía, empaquetando el proceso simbólico como un producto de resultado rápido; el misterio se vuelve marketing, usando el lenguaje de lo sagrado como marca comercial; y la ética se vuelve contrato, reduciendo la relación a los términos de un servicio comercial. Así, aunque la estructura fundamental —el uso de rituales, símbolos y la creencia en una causalidad no empírica— permanece intacta, su propósito social se ve profundamente alterado, vaciado de su significado original para ser rellenado con la lógica del lucro. Es la forma definitiva de la magia en la era del capitalismo.

La verdadera revolución para los brujos del Laboyos llegó con el siglo XXI. Ya no era necesario migrar; el mercado global podía alcanzarse desde una oficina en Pitalito. Gracias a internet, se integraron a la "sociedad red" descrita por Manuel Castells, una economía global donde los flujos de servicios digitales trascienden las fronteras. Este modelo de negocio descentralizado, donde cualquiera con conocimientos digitales y una narrativa persuasiva puede entrar, hace que los monopolios controlados por la fuerza sean ineficaces. Cada día nacen nuevas oficinas físicas, con diseños compartimentados y decorados para una puesta en escena virtual, listas para satisfacer a un mercado infinito de clientes cosmopolitas. Pero, ¿por qué Pitalito se ha consolidado como el epicentro? Varias claves explican su éxito: un español neutro y de diccionario; un ecosistema de talento técnico local; un clúster de negocios formales de medicina natural o alternativa que permea sus conocimientos a los productos esotéricos, negocios ubicados en el centro urbano de Pitalito, en la carrera segunda entre calle séptima y calle octava, cuyo mercado va más allá de lo departamental, hacia el Caquetá y el Putumayo; y una profunda cultura de emprendimiento esotérico construida sobre la historia del territorio, creando una base de narrativas persuasivas listas para ser exportadas.

Hoy, esta industria es un motor económico innegable en el municipio. Genera empleo, atrae ingresos globales y dinamiza sectores colaterales. Sin embargo, este crecimiento no está exento de conflictos nacidos de la competencia. Es crucial, por lo tanto, estudiar este sector en toda su complejidad, libre de prejuicios. Desde que nuestra especie se cohesiona a través de ficciones, como argumenta Yuval Noah Harari, hemos necesitado estos sistemas simbólicos. Desde las ciencias sociales, la tarea es conocer los fines y funciones de esta acción social, más allá de la ética de sus participantes. El futuro de esta economía depende de la tolerancia. Como sostiene Richard Florida, las sociedades que prosperan son aquellas abiertas a lo disruptivo. Pitalito se encuentra en una encrucijada: puede consolidarse como un referente innovador y una fuente legítima de divisas, o puede perder esta oportunidad por ceder ante la intolerancia, viendo cómo sus oficinas esotéricas se trasladan a territorios más incluyentes que vean en ellas una expresión de valor en un mercado global que las demanda incesantemente.

Conclusiones

El estudio concluye que la práctica de la brujería en Pitalito ha transitado exitosamente de un rol tradicional y localizado a una sofisticada industria de servicios digitales con alcance global, articulada a través del modelo del "Call Center Esotérico". Esta transformación responde a la convergencia de una demanda persistente, anclada en las ansiedades de la "sociedad del riesgo" y la "modernidad líquida", con una oferta local única, posibilitada por un ecosistema de factores que incluyen capital lingüístico, talento técnico y un profundo acervo cultural y comercial.

Se confirma que, si bien la estructura simbólica de la magia permanece, la lógica de mercado ha reconfigurado fundamentalmente su función social y su marco ético, desplazándola desde la cohesión comunitaria hacia la satisfacción de un deseo individual de consumo y un servicio que se realiza en la maximización del beneficio. El fenómeno representa un motor económico significativo para la región, y su futuro sostenible no depende de su validación empírica, sino de la capacidad de la sociedad para estudiarlo y tolerarlo como una expresión socioeconómica legítima en un mundo globalizado, en una demanda de mercado de un ciudadano cognitivamente perceptivo en la incertidumbre. La comprensión de este sector, por tanto, exige una perspectiva sociológica que trascienda el juicio moral para analizar sus verdaderas funciones y significados en la contemporaneidad.

Conflicto de Intereses

El autor declara no tener conflicto de intereses.

Contribución de Autoría

Luis Felipe Narvaez Galíndez: conceptualización, análisis formal y de documentación, realización de entrevistas y trabajo de campo urbano, escritura (borrador original, revisión y edición). Alberto Moreno Gaitán: Revisión del documento final. El autor Luis Felipe Narvaez Galíndez ha leído y aceptado la versión final del manuscrito.

Referencias

Bauman, Z. (2000). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica.

Bauman, Z. (2003). Amor líquido: Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Fondo de Cultura Económica.

Beck, U. (1986). La sociedad del riesgo: Hacia una nueva modernidad. Ediciones Paidós.

Castells, M. (1998). La era de la información: Economía, sociedad y cultura (Vols. 1-3). Alianza Editorial.

Florida, R. (2002). The Rise of the Creative Class. Basic Books.

Gómez Cotta, C. (2023, 2 de mayo). La psicopatologización de la sociedad. Ethic. https://ethic.es/psicopatologizacion-sociedad-emociones-medicamentos

Harari, Y. N. (2014). Sapiens: De animales a dioses. Debate.

Kottak, C. P. (2011). Antropología cultural. McGraw-Hill.

Malinowski, B. (1948). Magia, Ciencia y Religión. Ariel.

Mills, C. W. (1961). La imaginación sociológica. Fondo de Cultura Económica.

NOTA DE PREPRINT (VERSIÓN 1.0): El siguiente documento es un Borrador de Trabajo (Working Paper) en fase de desarrollo. Se publica en este repositorio para asegurar el registro de propiedad intelectual y la trazabilidad de la idea original (Timestamp). Su contenido es susceptible de revisiones, ampliaciones y correcciones futuras. Se prohíbe su cita como documento finalizado sin consultar al autor.

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5.- O en la Cárcel o en el Cementerio": Anatomía de una Política Fallida  


Por:  Felipe Narváez G.
Docente, Universidad Surcolombiana


Resumen

El presente análisis aborda la crisis de delincuencia de calle en Pitalito, Huila, desde una perspectiva sociopolítica. Se argumenta que la violencia extrema contemporánea es el síntoma de un abandono estatal histórico derivado de modelos neoliberales y la cooptación del Estado. A través de un análisis del discurso de las autoridades locales y el contraste con modelos internacionales, se examina el riesgo de normalizar dinámicas de genocidio tácito y políticas de "final de cañería" que ignoran las causas estructurales de la criminalidad.


Para comprender la delincuencia callejera y su violencia extrema que hoy azotan a Pitalito y otras ciudades de Colombia, es crucial establecer una distinción fundamental: el crimen organizado transnacional opera bajo lógicas distintas a la delincuencia de calle —esa violencia visceral que asedia el cotidiano—. Ignorar las causas profundas de esta última condena a la administración pública a proponer soluciones bárbaras para problemas de alta complejidad.

Como articuló recientemente el presidente salvadoreño Nayib Bukele en su discurso ante la ONU: "Hay cárceles hoy porque el Estado abandonó a los jóvenes en el pasado". Esta premisa trasciende con una fuerza particular en el contexto colombiano, donde la crisis actual se manifiesta como el resultado de un abandono histórico. Este vacío estatal es la consecuencia directa de un modelo neoliberal que ha facilitado lo que Garay et al. (2008) definen como la "reconfiguración cooptada del Estado", donde élites capturan el presupuesto público, provocando una ineficiencia crónica en la asignación equitativa de recursos. La negligencia acumulada ha generado una bomba de tiempo social cuyas esquirlas —delincuencia, heridos y muertos— son sufridas por la ciudadanía en general.

Los indicadores de este modelo son medibles. Colombia se caracteriza por ser:

  1. Desigual: Posee uno de los niveles de desigualdad de ingresos más críticos del mundo. Según el Banco Mundial (2024), el coeficiente de Gini se situó en 0.548, posicionando al país como uno de los más desiguales de la región.

  2. Excluyente: La estructura socioeconómica crea barreras infranqueables que impiden que millones de ciudadanos superen su condición de vulnerabilidad.

  3. Empobrecido: Datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística [DANE] (2024) indican que la pobreza monetaria afecta al 36.6% de la población (más de 18 millones de personas). Esta precariedad es el caldo de cultivo donde germina la delincuencia, correlacionada directamente con la carencia de oportunidades.

Frente a este panorama, la respuesta social se ha tornado peligrosamente simplista. Mientras en El Salvador se implementan megacárceles dentro de una estrategia multidimensional, en Colombia emerge un clamor por el exterminio del delincuente común. El auge de la "paloterapia" y los linchamientos roza lo que Giddens (2010) describe como genocidio: la aniquilación sistemática de un grupo de población por otro. Al normalizar el asesinato de líderes sociales, la sociedad se arriesga a legitimar un genocidio tácito contra una juventud lumpenizada y precarizada.

Este fenómeno se nutre del declive de la justicia formal. El Estado parece delegar el castigo en organizaciones al margen de la ley o en la justicia por mano propia. El ciudadano, víctima del drama diario, deja de exigir soluciones institucionales para ejercerlas de manera extralegal. Esta reacción es lo que Subirats (1989) denomina políticas de "final de cañería": medidas reactivas que actúan sobre las consecuencias y no sobre el origen del problema.

Esta lógica se refleja en el discurso reciente del alcalde de Pitalito, Yider Luna. Sus declaraciones, al plantear la elección entre "o en la cárcel o en el cementerio", sugieren una dicotomía que deja poco espacio a matices. La instrucción a las fuerzas del orden para "apretar el gatillo" prioriza la confrontación directa. Aunque el modelo de Bukele se asocia a la "mano dura", este incluye programas de intervención social como los centros CUBOS. El discurso local, en cambio, parece distanciarse de este enfoque multifactorial para centrarse en el castigo final. Si bien la reforma judicial escapa a las competencias municipales, es fundamental señalar que este "atolladero delincuencial" es el resultado de élites que han gobernado para sí mismas, olvidando al tejido social.

En conclusión, la violencia en Pitalito no es solo un problema de individuos criminales, sino el síntoma de una sociedad rota. Mientras la política pública se limite a aplicar medidas superficiales en heridas estructurales, la hemorragia social no se detendrá.

 Referencias Bibliográficas

Banco Mundial. (2024). Índice de Gini - Colombia. Datos de Libre Acceso del Banco Mundial. https://datos.bancomundial.org/indicador/SI.POV.GINI?locations=CO

Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). (2024). Pobreza monetaria en Colombia: Resultados 2023. Boletín Técnico. https://www.dane.gov.co/

Garay, L. J., Salcedo-Albarán, E., De León-Beltrán, I., & Guerrero, B. (2008). La captura y reconfiguración cooptada del Estado en Colombia. Editorial Avina.

Giddens, A. (2010). Sociología (6.ª ed.). Alianza Editorial.

Subirats, J. (1989). Análisis de políticas públicas y eficacia de la administración. Ministerio para las Administraciones Públicas.

NOTA DE PREPRINT (VERSIÓN 1.0): El siguiente documento es un Borrador de Trabajo (Working Paper) en fase de desarrollo. Se publica en este repositorio para asegurar el registro de propiedad intelectual y la trazabilidad de la idea original (Timestamp). Su contenido es susceptible de revisiones, ampliaciones y correcciones futuras. Se prohíbe su cita como documento finalizado sin consultar al autor.


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6.- La Bomba de Tiempo Silenciosa 

Por: Felipe Narváez G. 

La victoria judicial de Emiro Bravo Muñoz y la memoria real de los afluentes de Pitalito.
En la geografía accidentada que conecta el Cauca con el Huila, el agua siempre ha contado la historia real. En noviembre de 2012, un olor penetrante y químico se apoderó del aire en el sector de Villalobos, en la vía Mocoa-Pitalito. No era crudo esta vez, sino una emergencia diferente: un vehículo de carga pesada, en pleno sitio sagrado ambientalmente frágil del Macizo Colombiano, contaminaba el río Villalobos, cuyas aguas desembocan en el río Putumayo y finalmente en el Amazonas.
Nuestro Macizo y Pitalito son parte integral del "Sendero de la Anaconda", un concepto que define un corredor ecológico y cultural vital para la salud planetaria, diseñado para conectar los Andes, la cuenca Amazónica y el Atlántico. Su objetivo es proteger la inmensa riqueza biológica y el "pulmón del mundo", un territorio que produce cerca del 20% del oxígeno de la atmósfera terrestre.
Esta conexión convirtió al derrame de Villalobos en un ataque directo al ecosistema universal de la hidrografía colombiana. La mancha se extendió por más de diez kilómetros, provocando una mortandad de peces y una amenaza directa a la fauna local. El periodista Rodrigo Rojas Garzón, quien documentó la escena, no solo estaba cubriendo un accidente; estaba registrando un presagio.
Un año después, la amenaza hizo metástasis. El foco de preocupación se trasladó al tránsito implacable de cientos de tractomulas cargadas con crudo pesado a través de Pitalito. Aquí es donde la narrativa encuentra a su protagonista: Emiro Bravo Muñoz.
Bravo Muñoz, figura histórica de la defensa de los derechos humanos y entonces presidente del CPDH Pitalito, vio una crisis humanitaria inminente. En noviembre de 2013, durante el histórico "plantón cívico" en el sitio Gaviotas, calificó el paso de los carrotanques como una "bomba de tiempo". Su advertencia fue tajante: de continuar el tránsito, se generaría un "serio riesgo de afectación con combustible del acueducto de Pitalito que surte a más de 70.000 usuarios".
Lo que Bravo denunciaba con urgencia cívica, la ciencia lo validó años después. Un informe de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) de 2019 sentenció el riesgo en la página 92: "Contaminación de Guachicos por vertimientos de Bruselas. Ubicación de la bocatoma de Pitalito aguas abajo de los vertimientos". La carretera y sus tractomulas, que acompañan a la quebrada El Cedro, corrían paralelas a una fuente de agua ya vulnerable.
Esta lucha culminó en la Acción Popular No. 2013-00123. El 18 de febrero de 2014, el Juzgado Séptimo Administrativo de Neiva le dio la razón a Bravo y ordenó la suspensión inmediata del tránsito de vehículos con crudo por el casco urbano, reconociendo el riesgo sobre el derecho colectivo al agua potable.
Pese a la victoria legal, la narrativa fue apropiada por la política tradicional y las soluciones definitivas se dilataron. El vaticinio finalmente detonó en noviembre de 2025. Un derrame de combustible en la quebrada Cedro obligó a suspender el suministro de agua para más de cien mil habitantes por casi una semana. El presagio de 2012 y la lucha de 2013 se convirtieron en la crisis de hoy, demostrando que la memoria del agua es implacable.
Nota: Artículo en memoria y homenaje a Emiro Bravo Muñoz. Paz a un luchador en su tumba.

Referencias Bibliográficas

Caracol Televisión. (2019, 30 de septiembre). ¡Este 14 de octubre llega a Caracol Televisión 'El Sendero de la Anaconda'! CaracolTV. https://www.caracoltv.com/el-sendero-de-la-anaconda/este-14-de-octubre-llega-a-caracol-television-el-sendero-de-la-anaconda
Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM). (2019, 23 de julio). Síntesis Ambiental: Fase de Diagnóstico POMCA Río Guarapas. https://www.cam.gov.co/media/filer_public/00/f4/00f41692-0c8a-40e3-b382-703e94654c8d/sintesis_diagnostico.pdf
Están protestando contra los que protestamos: Emiro Bravo. (2014, 8 de abril). MiPutumayo Noticias. https://miputumayo.com.co/2014/04/08/estan-protestando-contra-los-que-protestamos-emiro-bravo/
Juez prohíbe paso de carrotanques por Pitalito. (2014, 18 de febrero). La-Voz. [Sentencia del Juzgado 7° Administrativo de Neiva, Radicado 2013-00123].
La FM. (2025, 4 de noviembre). Más de 100 personas están sin agua potable en Pitalito por derrame de combustible en quebrada Cedro. https://www.lafm.com.co/actualidad/mas-de-100-personas-estan-sin-agua-potable-en-pitalito-por-derrame-de-combustible-en-quebrada-cedro-381635
Semanario Voz. (2013, 25 de noviembre). Anuncian movilización en Pitalito (Huila) contra transporte de hidrocarburos. https://semanariovoz.com/anuncian-movilizacion-en-pitalito-huila-contra-transporte-de-hidrocarburos/
Sigue emergencia en Villalobos. (2012, 19 de noviembre). La Nación. https://www.lanacion.com.co/sigue-emergencia-en-villalobos/


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7.-  Yo lo Maté Porque me Ofendió y Éramos Amigos

Por Felipe Narváez - Docente Universidad Surcolombiana -

El presente artículo constituye una síntesis de mi tesis de grado publicada en 1992, la cual mantiene su vigencia actual ante la persistencia sistemática y creciente de las violencias, específicamente aquellas accionadas mediante el «ajuste de cuentas»; estas se circunscriben, en la coyuntura actual, más al campo social y económico, mientras desaparece el campo político. Según los índices más recientes del Sistema de Información Departamental (SIRHUILA), Pitalito alcanzó una tasa de homicidios de 36.5 por cada 100.000 habitantes en 2023, cifra que asciende a 69.1 en el caso específico de los hombres (Gobernación del Huila, 2025). Al realizar un análisis comparativo, esta cifra evidencia una desproporción alarmante: Pitalito supera significativamente el promedio nacional de Colombia, que cerró el mismo año con una tasa de 25.7 (InSight Crime, 2024), y sobrepasa a la capital del departamento, Neiva, la cual registró tasas cercanas al 29.0 en el mismo periodo. Este diferencial estadístico confirma un desplazamiento del epicentro de la violencia letal hacia el sur del departamento. La situación ha mostrado un recrudecimiento escandaloso; durante el 2024 el municipio registró hechos violentos que consolidaron esta tendencia al alza (Caracol Radio, 2024). Estas modalidades son atribuidas por las autoridades, casi en su totalidad, al sicariato y a los ajustes de cuentas ligados a nuevos fenómenos de criminalidad. Hoy, este estudio refrenda las condiciones estructurales de la cultura de no delegación del conflicto al Estado; sin embargo, al aproximarnos a sus causas, es posible abordar las soluciones que tanto hacen falta.

Síntesis de la investigación de las violencias en Pitalito:

La investigación pretende realizar una descripción analítica de algunos elementos culturales reflejados en ciertas formas de matar, las cuales se ubican en espacios o escenarios donde se desarrollan y ejercen los hechos de violencia en la región de Pitalito (Huila). Los aportes derivados de estudios recientes brindan nuevas herramientas para el trabajo de campo a través de los conceptos: hechos de violencia, escenarios y campos de conflicto. En los escenarios de violencia es posible identificar algunas formas típicas de ejercer los hechos violentos, encontrando ciertos aspectos de la cultura —costumbres, hábitos, valores sociales— que se descubren en las múltiples violencias ejercidas en la zona, las cuales constituyen el objetivo de esta investigación.

 

Este estudio se desarrolla en dos fases: la primera fase consiste en una descripción socioeconómica de la región y una cuantificación de los hechos violentos, es decir, los referentes a muertes y lesiones personales violentas. Esto, con el fin de generar información que permita ubicar casos de muertes violentas dentro de los escenarios y realizar un análisis de su accionar, para llegar a conclusiones sobre los campos de violencia donde se han desarrollado. En la segunda fase, dentro de los escenarios, se buscan ciertos casos típicos de formas de ejercer la violencia, descubriendo en estas modalidades algunos elementos culturales presentes.

El desarrollo de la Violencia a las violencias (desde los años cincuenta y el tránsito a las violencias actuales) ha estado acompañado por dos características importantes: primera, la región juega un nuevo papel departamental a nivel económico, político y social; y segunda, la presencia de nuevos actores sociales y nuevas modalidades en el ejercicio de las violencias. Pitalito adquiere una gran presencia regional a partir de la primera migración en la década de 1950, cuando poblaciones que huían de la violencia en el norte del Huila y el Tolima se asentaron en sectores de colonización agrícola. En ese momento, Pitalito se convirtió en un centro donde se comercializaban los excedentes de la producción agrícola y se suministraban insumos y bienes manufacturados para el sector rural. Otra migración importante ocurrió en la década de 1960 por parte de población campesina del sur del Huila, Caquetá, Putumayo y Cauca, que se asentó en el sector urbano del municipio. Para 1980, se presentó un nuevo factor que afectó a la región: el narcotráfico. Para este período, Pitalito se había convertido en la segunda ciudad del Huila, ampliando su influencia a otros departamentos como Caquetá, Putumayo y Cauca.

 Este proceso coyuntural trajo consigo la presencia de nuevos actores sociales y nuevas modalidades en el ejercicio de las violencias en Pitalito, con la creación de la guerrilla de las FARC en 1963, y de otros grupos insurgentes como el ELN y el M-19, afectando de manera directa a toda la región con la movilización permanente de sus frentes en la zona. Estos grupos, igualmente, introdujeron nuevas modalidades en el ejercicio de las violencias; se nota un cambio progresivo en los medios utilizados por los victimarios, con armas cada vez más letales para ejercer los hechos de violencia en el período de 1985-1992. En el mismo lapso, los homicidios mostraron una tendencia creciente, mientras que las lesiones personales propendieron a la baja.

 En los escenarios se encontraron presentes ciertas formas particulares y recurrentes de ejercer los hechos de violencia: el caso de las riñas, las muertes a domicilio (ajuste de cuentas) y los N.N. o muerte anónima (ajuste de cuentas o «limpieza»).

En las riñas se desarrollan valores centrados en la familia y la afectividad, los cuales actúan como potenciadores de los problemas cotidianos a partir de conflictos que nacen de un alto nivel de intolerancia interpersonal y dan como resultado la agresión de alguno de los sectores en disputa. Se destaca el carácter relativamente mundano de los hechos de violencia. Los homicidios o lesiones personales ocurren, por lo general, en el contexto de las relaciones interpersonales. Se cometen la mayoría de las veces bajo la influencia del alcohol en lugares públicos como bares, discotecas y espacios donde se desarrollan las fiestas populares.

 En las «muertes a domicilio» se encontraron elementos culturales que circulan de manera pasiva en las relaciones sociales: la venganza de sangre y la represalia. Estos aspectos culturales pueden manifestarse a partir de motivaciones primordialmente de tipo económico, por deudas de dinero o por la muerte de familiares o amigos. La venganza de sangre busca la compensación castigando o haciendo justicia privada o personal, y se ejerce eliminando físicamente a la persona que ha causado el perjuicio. La venganza se puede mantener de manera latente por un tiempo, desconociéndose el momento en que pueda volverse manifiesta (pueden pasar muchos años sin hacerse efectiva). La represalia es un movimiento de respuesta al efecto de venganza que parte de los familiares o compadres de la víctima que tienen una relación afectiva con esta, y nace a partir de los procesos de socialización temprana de los pobladores. Se descubre que una riña puede desencadenar un ajuste de cuentas a partir de los valores culturales anteriormente estudiados, lo cual hace cíclicos algunos conflictos violentos en la región. Estos conflictos de violencia pueden llegar a terminar con familias enteras, debido a que estas venganzas de sangre son transmitidas de generación en generación.

 En la forma de matar anónima o N.N., se encontraron algunos sectores pertenecientes a instituciones del Estado con conductas de tipo delincuencial. Estos sectores asumen el ejercicio de matar como una manera de imponer de forma extrema un modelo de conducta social o como un medio de lucro. El personal de estas instituciones estatales, con su formación militar, ejerce de una manera muy «profesional» los hechos de violencia: tratan de evitar que existan testigos y que se pueda encontrar o identificar a la víctima. Ante esto último, la comunidad asume el hecho como «algo ajeno», y a la víctima la consideran «no persona»; como expresa parte de la población: «era un N.N. y no era gente conocida del pueblo».

 Se concluye que en Pitalito existen algunos espacios sociales por donde circulan ciertas prácticas culturales con incidencia en las violencias de la región. El primer espacio, las violencias en el nivel privado e interpersonal, da la sensación de que la violencia es indiferenciada y homogénea, dado que parece invadir todos los espacios de la vida cotidiana debido a los altos niveles de intolerancia presentes y la falta de una cultura cívica que delegue el castigo al Estado. El segundo espacio es la violencia que ejercen algunos sectores estatales por fuera de los marcos legales. Este problema ha traído consecuencias funestas para la formación de una sociedad civil, pues genera resistencias en los pobladores para delegar sus conflictos al Estado.

 Referencias

Caracol Radio. (2024, 5 de febrero). En Pitalito-Huila, habitantes exigen seguridad y vigilancia en comunas del municipio. https://caracol.com.co/2024/02/05/en-pitalito-huila-habitantes-exigen-seguridad-y-vigilancia-en-comunas-del-municipio/

Gobernación del Huila. (2025). Pitalito, Huila: Ficha de caracterización territorial y cifras SIRHUILA [Archivo PDF]. Sistema de Información Regional del Huila. https://www.sirhuila.gov.co/media/ZbRepository/ZbFiles/2025/7/e609d516d115431fb34acad1d98335a5.pdf

InSight Crime. (2024, 21 de febrero). Balance de InSight Crime de los homicidios en 2023. https://es.insightcrime.org/noticias/balance-insight-crime-homicidios-2023/

Narváez, L. F. (1992). Yo lo maté porque me ofendió y éramos amigos: Estudio sobre violencia en Pitalito, Huila [Tesis de grado, Universidad del Valle Colombia]. Internet Archive. https://archive.org/details/YoLoMatePorqueMeOfendioYEramosAmigos

 
 
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PARTE III: OTROS ESTUDIOS

 

 8.- El Relato de Roberto r. y su Entrevista con Extraterrestres, Liberado en Pitalito

— Estudio de un posible caso de paranoia —

Por: Felipe Narváez - Docente Universidad Colombiana*

 

En este trabajo se han tenido en cuenta la distancia y las precauciones en torno a la investigación del mismo, así como la capacidad analítica por parte del investigador.

Consideramos ciertas dificultades al no poseer los documentos suficientes sobre el hecho en cuestión; contamos únicamente con un artículo periodístico, con los consabidos inconvenientes de posibles alteraciones en la entrevista a don Roberto R. y el relato de una persona que asistió a una conferencia sobre el caso donde participó nuestro personaje, quien complementó ciertos aspectos sobre el suceso a estudiar.

La escasa experiencia en la realización de estudios psicoanalíticos y el desconocimiento de otros elementos que permitan dilucidar el problema nos imponen múltiples limitaciones. Espero que, a través de futuros estudios, se puedan interpretar muchos de los elementos o seguir reinterpretando aquellos que quedaron en el aire y que, en este trabajo, no se han podido abordar ni desde la perspectiva de la especulación. Esto lo observaremos en el transcurso del estudio; posiblemente, ene número de psicoanalistas interpreten el hecho de ene maneras diferentes. Este trabajo posee, por supuesto, la permeabilidad de la crítica de interpretación.

 

HISTORIA DEL HECHO

Así relató Roberto R. su insólita experiencia:

"Cuando iba a caballo a ordeñar las vacas, apareció un aparato extraño y enfocó una luz penetrante hacia la bestia en la que iba. A la yegua le dio tembladera y quiso caerse; reaccioné y me tiré al piso. Se me cayó el sombrerito, me quité la ruana para defenderme e quise tirársela al aparato, pero cayó lejos.

 

No sé si caminé hacia ese aparato, pero sentí mareo y que esa nave se elevó. No me explico cómo entré, pero cuando recuperé el conocimiento recordé que iba atravesando por un túnel.

Cuando reaccioné, había tres seres de una estatura de entre 80 cm y un metro, de color amarillo plateado. No tienen figura humana; no sé qué clase de seres son.

En adelante pasé por esos túneles y de pronto quedé inconsciente; cuando volví en sí, tenía una placa de vidrio sobre el hombro que flotaba sin que nadie lo sostiera. Creo que eso tiene que ver con el hecho de que ahora mentalmente hablo con ellos.

 

Tenía en el bolsillo unas 6 u 8 monedas, de cinco y de diez, de las pequeñas, y tuve que sacarlas porque se recalentaron y me quemaban. Cuando las largué, no supe hacia dónde se dirigieron. También tuve que orinar, pero el líquido se esfumó; no me explico cómo. Luego tuve que quitarme la ropa y las botas, como obedeciendo órdenes suyas, cuando me enfocaban esa luz hacia las partes nobles. Quedé sin sentido.

De un momento a otro aparezco en ese potrero en Pitalito. Quedé completamente loco. No sabía si estaba en la cama o si tenía una pesadilla; me imaginé cualquier cantidad de cosas y fue grande mi desesperación. Tuve una sensación de terror: grité, lloré, pedí auxilio, pero nadie había. Caminé un rato hasta que encontré a una señora que me dio dos panes y un vaso de agua, y me indicó cómo llegar al pueblo. Claro que ellos solo me dieron ese paseo tan largo para bien de la humanidad... (Mera, 1991)"

 

ANTECEDENTES

Don Roberto R. es un campesino nacido en San Juanito (Meta) hace 37 años. Creció bajo principios profundamente religiosos, cursó quinto de primaria, es casado y padre de dos hijos.

El periodista, en su entrevista a don Roberto R., califica como verídico lo sucedido, dando por hecho que fue raptado por una extraña nave en Tenjo (Cundinamarca) —sitio donde trabajaba como administrador— y que, luego de ciertos sucesos acaecidos en la nave extraterrestre, fue liberado en un potrero en Pitalito (Huila).

 

A través de la entrevista observamos elementos fundamentales para nuestro análisis. Anteriormente, el sujeto ha tenido alucinaciones que enlaza o asocia con seres mitológicos de la cultura colombiana:

¿Tuvo visiones extrañas?

"Hace cuatro años, más o menos, había visto que bajaba del cielo algo parecido a la nave que me llevó, pero no le di importancia. Mi familia y mis amigos decían que eran duendes, pero..."

Roberto R. ha tenido visiones que vincula con seres de la mitología colombiana quienes, como es sabido, poseen una caracterología particular y un fin social determinado. Su aspecto físico, diferente al humano, posiblemente ayudó a recrear el delirio. Este se evidencia en la forma como describe a los extraterrestres: entre un aspecto mitológico (no tienen cabeza) y ciertos elementos extraídos de la iconografía judeocristiana (resplandecen y hablan a través de la mente). Como se plantea en la revelación de los profetas, Dios le ha revelado un mensaje; no obstante, este "Dios" carece de cabeza y cuerpo. ¿Por qué?

Siguiendo la entrevista: ¿Perdió el conocimiento antes o después de entrar a la nave? "Perdí la voluntad desde que estaba en el caballo y me enfocaron la luz".

 

Esta luz desempeña un papel crucial en el relato: es lo que le hace perder el conocimiento, pero también lo que lo identifica con los extraterrestres. Es la luz que anula la visibilidad del acontecimiento y lo sumerge en un sueño profundo; dicha luz representa el temor o la represión que se ejerce a través del delirio y no le permite profundizar, confundiéndolo entre el saber y el no saber. Roberto R. afirma haber perdido el conocimiento, pero recuerda el tránsito por túneles y cuevas; tras esto, despertó con un vidrio flotando sobre su hombro, detalle de suma importancia.

 

Este suceso nos remite a una regresión al vientre materno: el ser expulsado y retrovertir ese momento crítico de su vida para volver a los "túneles y cuevas". El vidrio cristalino que menciona podría simbolizar el líquido amniótico; sentirse flotando en él representa el reencuentro con el seno materno. Despierta ante la ausencia del rayo de luz y se encuentra ante dos seres asexuales que carecen de cuerpo y cabeza, pero resplandecen. Son seres dotados de una característica de omnipotencia divina: un "Dios sin sexo" que le imparte mensajes para la humanidad. Él debe comunicarlos al mundo para la salvación ante el cataclismo venidero, estableciendo una relación con su regresión infantil y el narcisismo primario; él se erige como el salvador, síntoma primordial de la estructura paranoica.

¿Cuáles mensajes? "Son dos que le van a servir a la humanidad entera. Uno para Monseñor Revollo y otro para el Presidente de los Estados Unidos".

 

¿Los mensajes son solo para Monseñor Revollo y para Bush? "No, pero sí deben ser los primeros en saberlo y divulgarlo para que salgamos de este cataclismo que estamos viviendo".

Al desplazar los procesos narcisistas y asumirse como "el escogido", surge la profecía de la catástrofe. Como señala Valencia (1991) en su conferencia sobre el aporte del caso Schreber a la dilucidación de los mecanismos de la paranoia, se evidencia una "devaluación del mundo exterior" y la convicción de una catástrofe inminente.

 

Existe otro mecanismo paranoico en su delirio: la megalomanía. Roberto R. es el elegido, un ser especial destinado a salvar a la humanidad.

 

¿Después de que le dieron el mensaje, los extraños seres enfocaron el haz de luz sobre los genitales y usted se desmayó? "Luego tuve que quitarme la ropa y las botas, obedeciendo órdenes suyas, cuando me enfocaban esa luz hacia las partes nobles. Quedé sin sentido".

Esta secuencia es vital para el análisis. El haz de luz de los seres asexuales incidiendo sobre el sujeto masculino puede interpretarse como parte del complejo de castración; es la angustia ante la posesión del falo o el deseo inconsciente de no poseerlo. Posiblemente, sea una proyección de su homosexualidad que despierta el delirio, aunque el sujeto manifieste que la comunicación con ellos es "dolorosa".

 

Finalmente, cabe puntualizar:

     a) Existe una devaluación del espacio social habitual. El delirio en un entorno sociogeográfico distinto demuestra el deseo de rechazo hacia la sociedad humana, proyectando la huida en un objeto (platillo volador) que lo aísle totalmente de ella.

     b) El abandono del delirio y la reincorporación al mundo social que rechaza le provocan una crisis de angustia al tener que "volver a ser" Roberto R.

     c) La urgencia de hablar con Bush y Monseñor Revollo sobre la destrucción del mundo (con fecha límite del 24 de agosto de 1991) es una consecuencia directa de su sintomatología paranoica.

     d) Se observa una actitud de rechazo hacia su cónyuge. Ante la pregunta del periodista sobre el reencuentro con sus familiares, el sujeto afirma que, aunque fueron por él, ya no deseaba regresar. Su "misión" y el mensaje "secreto" para Bush y Revollo prevalecen. El no retorno a la finca simboliza el rechazo a sus "antiguas relaciones heterosexuales" y a una sociedad conservadora que estigmatiza la homosexualidad. Esta represión se proyecta en la continuidad de su delirio: afirma comunicarse mentalmente con los entes y sostiene que hará un libro sobre su experiencia.

El "mensaje secreto" imposible de comunicar parece vincularse con ese deseo homosexual mantenido en reserva, el cual resulta socialmente inefable. Como indica Freud (1991), "en general, el hombre oscila durante toda su vida entre sentimientos heterosexuales y homosexuales, y el desencanto en uno de tales sectores le impulsa hacia el otro" (p. 54).

Aunque carecemos de datos biográficos detallados para confirmar la génesis de esta represión, la sintomatología es esclarecedora. La elección de figuras como Bush y Monseñor Revollo es significativa: Bush representa la autoridad racional y el rigor (la figura del padre que reprende), mientras que Revollo encarna el elemento religioso y la moral prohibitiva (el pecado y el castigo). El "mensaje secreto" representaría aquello que el sujeto debe decir a la figura paterna/autoritaria sobre su propia atracción hacia los hombres, algo que no puede verbalizar de otro modo sino a través de la estructura del delirio.


TABLA DE EQUIVALENCIAS SIMBÓLICAS DEL DELIRIO

Elemento del Relato

Interpretación Psicoanalítica

Haz de luz penetrante

Pérdida de la voluntad / Mecanismo de represión súbita.

Túneles y cuevas

Regresión al vientre materno / Canal de parto.

Vidrio cristalino flotante

Simbolismo del líquido amniótico.

Seres asexuales / Dios sin cabeza

Figuras parentales omnipotentes / Superyó despersonalizado.

Mensaje para Bush y Revollo

Necesidad de validación ante la Ley (Padre) y la Moral (Iglesia).

Cataclismo mundial

Devaluación y destrucción simbólica del mundo exterior.

Luz en "partes nobles"

Angustia de castración / Proyección de homosexualidad reprimida.

 *Escrito en 1991 y publicado en una revista de Pitalito en ese periodo.

REFERENCIAS

Freud, S. (1991). Paranoia y neurosis obsesiva. Alianza Editorial. (Original publicado en 1911-1918).

Mera, A. L. (23 de junio de 1991). Después de contacto con OVNI buscará audiencia con Bush. El País.

Valencia, J. (1991). El aporte del caso Schreber a la dilucidación de los mecanismos de la represión propiamente dicha que actúan en la paranoia [Conferencia]. Universidad del Valle, Cali, Colombia.

Nota aclaratoria: Jesús Valencia es profesor de Sociología de la Universidad del Valle, egresado de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (Francia).


 

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