Colombia: La disolución del Estado-nación como laboratorio de la hiperglobalización

Por: Felipe Narváez G. 
Nota: Borrador de trabajo para artículo académico preprints.

Resumen

El presente artículo analiza la metamorfosis del Estado colombiano en el contexto de la globalización corporativa. Se argumenta que Colombia, más que un Estado fallido, funciona como un laboratorio de "destrucción creativa" donde el poder soberano se fragmenta y privatiza. A través de la lógica de las "nuevas guerras" y la presencia de estructuras armadas funcionales al mercado global, se observa una erosión deliberada de lo público en favor de una gobernanza híbrida y transnacional.


Las guerras, en su concepción tradicional, se definían por conflictos entre Estados-nación con frentes y líneas de batalla bien delimitadas. Sin embargo, las denominadas "nuevas guerras" han reconfigurado este panorama. Se caracterizan por el uso intensivo de mercenarios, tácticas irregulares y una lucha por el dominio territorial que trasciende la confrontación directa con los ejércitos nacionales tradicionales, a quienes estos actores consideran una fuerza negociable. Anthony Giddens (2000) sostiene que en este mundo desbocado, las instituciones tradicionales se vuelven "instituciones cáscara", organizaciones que parecen iguales pero que por dentro han cambiado totalmente su naturaleza (p. 31). Estos grupos armados, con sus propias normativas, buscan una dominación integral sobre la economía, la población y las riquezas. Paradójicamente, la confrontación más cruenta no es con el Estado, sino con otros actores irregulares que disputan el control territorial, erosionando la legitimidad del Estado-nación clásico.

El modelo neoliberal ha trascendido la esfera económica para trasladar su lógica de libertad mercantil al territorio nacional, donde el orden jurídico y los espacios de seguridad se privatizan. Surgen nuevos actores armados que se diferencian de las guerrillas ideológicas del siglo XX: ya no aspiran a la toma del poder central. Su objetivo es la dominación efectiva en territorios donde la existencia del Estado es precaria o, incluso, funcionalmente inexistente. Estos grupos se han adaptado a la globalidad, consolidando el manejo de recursos estratégicos en un proceso que Jacques Attali (2007) describe como la transición hacia un mundo donde las fronteras desaparecen y el Estado se disuelve en favor de identidades transfronterizas y mercados globales.

Este fenómeno facilita la dominación de una clase corporativa global. En línea con la tesis de David Harvey (2004) sobre el neoliberalismo como un proceso de "destrucción creativa", estos cambios facilitan la acumulación por desposesión y el flujo de beneficios extraordinarios derivados de ilegalidades hacia las arcas del capital financiero transnacional (pp. 165-167). Attali (2007) refuerza esta visión al señalar que, en la hiperglobalización, las instituciones globales y las corporaciones serán los únicos actores con presencia real.

Es crucial distinguir los laboratorios de este modelo. Mientras que Chile funcionó como el experimento inicial para la implementación de la economía neoliberal en la periferia, Colombia se ha constituido como el laboratorio global de la erosión del Estado-nación a través de la violencia irregular. Esta erosión no es un accidente, sino una mecánica aprendida y perfeccionada. En ciudades como Medellín, el control de microterritorios por estructuras armadas ilustra cómo estos grupos ejercen una soberanía de facto, estableciendo normas de convivencia y sistemas de justicia propios. Esta realidad desafía la idea de "Estado ausente"; como indican los estudios sobre gobernanza híbrida, el Estado a menudo coexiste con estos actores (Arjona, 2016).

Esta funcionalidad es aún más evidente en los espacios rurales. Allí, guerrillas y paramilitares no solo controlan el orden público, sino que imponen tributos alternativos sobre los beneficios de los habitantes y establecen reglas estrictas para la movilidad y la vida social. Ya no se trata de organizaciones "al margen de la ley"; en estos territorios, ellos son la ley. Su interés no es confrontar al Estado para derrocarlo, sino construir narrativas de autoridad que les permitan permanecer y administrar el discurrir económico del territorio.

Al despojar al Estado de su utilidad territorial, estos grupos facilitan su integración a la globalidad neoliberal sin fronteras. Este patrón se observa también en conflictos contemporáneos en Afganistán, Siria o Libia: Estados que se diluyen ante su propia inutilidad sistémica. Colombia sufre una metamorfosis temprana hacia formas de manejo territorial donde el Estado nacional es irrelevante frente a ejércitos privados independientes que mercantilizan los bienes del territorio.

La ineficacia del Estado en los últimos veinte años parece ser una condición necesaria para la privatización del territorio en el mercado global. Los recursos (coca, oro, coltán, esmeraldas, madera) se integran a circuitos globales mientras los grupos irregulares ganan legitimidad prestando servicios colectivos básicos. Joseph Stiglitz (2002) advierte que la mejor forma de justificar la desaparición de un bien público —en este caso, el Estado mismo— es hacerlo parecer inoperante y corrupto (p. 24). En Colombia, la corrupción estatal no es una falla del sistema, sino la narrativa que legitima su disolución frente a lo privado.

En conclusión, Colombia como Estado-nación está desapareciendo bajo la presión de fuerzas estructurales que ven esta dilución como un paso natural hacia la gobernanza corporativa. Como profetizó Attali (2007), "las fronteras desaparecerán, los Estados nacionales desaparecerán" para dar paso a un orden global sin naciones. Colombia ha dejado de ser un laboratorio para convertirse en el referente doloroso de una globalización que impone su dominio sobre las cenizas de lo nacional.


Referencias bibliográficas

Arjona, A. (2016). Rebelocracy: Social Order in the Colombian Civil War. Cambridge University Press.

Attali, J. (2007). Breve historia del futuro. Paidós.

Giddens, A. (2000). Un mundo desbocado: Los efectos de la globalización en nuestras vidas. Taurus.

Harvey, D. (2004). El nuevo imperialismo. Akal.

Harvey, D. (2007). Breve historia del neoliberalismo. Akal.

Rojas, C. (2014). Civilizing Modernity: The Enduring Imperial Moment. Routledge.

Stiglitz, J. E. (2002). El malestar en la globalización. Taurus.


Comentarios

Entradas populares de este blog

CERTIFICADO DE AUTORÍA DOCTRINAL Y ORIGINALIDAD DE DIXI, EXSEQUOR, SED NON EST VERUM

EVALUACIÓN POR INDEXACIÓN DE ORIGINALIDAD IA - IO

SIMULACIÓN PÚBLICA ADMINISTRATIVA POR CONTRADICCIÓN MATERIAL